En San Mateo Atenco se hacen zapatos desde 1873. Nosotros somos una de las familias que siguen haciéndolos a mano.
El oficio lo aprendimos en casa
Mi papá, Esteban, es uno de los quince hijos de la familia Regules. A todos les enseñaron desde chicos a cortar, armar y “acabar” un zapato: así se transmite el oficio aquí, de quien sabe a quien aprende, sin escuela de por medio. Siendo joven, mi padre, decidió poner su propio taller, no para repetir lo que ya existía, sino para diseñar algo distinto.
Hoy seguimos nosotros, Nancy, Misael y Esteban, con el oficio que nos enseñó. Dolancy Regules es una empresa 100% mexicana, y cada par sale del taller hechos con amor.
Por qué San Mateo Atenco
Este municipio del Estado de México, a unos minutos de Toluca, vive del zapato desde hace más de 150 años. El primer taller familiar se abrió en 1873 y desde entonces el oficio pasó de maestros a aprendices, generación tras generación. Hoy alrededor de 1,300 familias dependen de la fabricación o la venta de calzado.
No es un dato cualquiera, es la razón de que un zapatero pueda vivir de hacer zapatos a mano. Cada 25 de octubre el pueblo celebra a San Crispín y San Crispiniano, patronos del oficio.
Cómo se hace cada par
- Piel de primera. Cuero de flor, la capa exterior de la piel, que es la que resiste y se pone bonita con los años en lugar de gastarse.
- Cortado a mano. Las molduras se cortan una por una. Toma mucho más tiempo, pero permite usar solo las mejores secciones de cada piel y descartar lo demás.
- Pintado y lustrado a mano. Por eso ningún par sale idéntico a otro.
- Forro de piel. Flor de cerdo, suave, en todo el interior.
- Suela de cuero cosida. Cosida y pegada: aguanta más y se puede resolar cuando se desgaste.
Ven a verlos
Estamos en Tu Plaza Naranja, una de las dos grandes plazas zapateras del municipio, sobre Av. Independencia esquina con Carranza, en San Mateo Atenco. Puedes venir a probarte el modelo, ver la piel de cerca y preguntar lo que quieras.
Y si te queda lejos, la tienda en línea manda a todo México.
